La fibromialgia fue reconocida en 1992 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y organizaciones médicas internacionales como una patología de reumatismo no articular, que se caracteriza por un cuadro de dolor músculo-esquelético crónico y generalizado de origen desconocido.
Los síntomas principales, que no están presentes todos en todos los pacientes, son
- El dolor localizado, por ejemplo en la zona lumbar, cervical, hombros, rodillas, muslos y brazos, y suele empeorar con el frío, infecciones, estrés y falta de sueño.
- Agotamiento o fatiga crónica que oscila durante el día con una intensidad moderada a severa.
- Trastornos del sueño: dificultades para conciliarlo o interrupciones frecuentes durante la noche.
- Síndrome del colon irritable, síndrome de vejiga irritable, rigidez del cuerpo (generalmente matutina), cefaleas, malestar abdominal, parestesias, entumecimiento y mareos.
- Aunque no es una enfermedad mental, el 30% sufre cuadros como ansiedad o depresión, y trastornos cognitivos como dificultad para concentrarse o retener información.
No existe en la actualidad un tratamiento curativo por tratarse de una enfermedad crónica y progresiva, pero dentro de las opciones de tratamiento se recomiendan:
- Programas de ejercicios aeróbicos.
- Ejercicios de fortalecimiento muscular y de estiramiento o flexibilidad.
- Técnicas de relajación para aliviar la tensión muscular y la ansiedad.
- Programas educativos que ayuden a comprender y controlar la fibromialgia.